Crecimiento empezó en febrero de 2024, cuando Juan Benet (founder de Protocol Labs, inventor de IPFS y Filecoin) y Martín Carrica (cofounder de Mountain Protocol) se hicieron una pregunta simple: ¿puede una pop-up city arrancar un movimiento que transforme la economía argentina?

La primera imagen que usó Crecimiento

La idea partía de una lectura del momento. Argentina venía de cerrar 2023 con 211% de inflación anual, y en ese mismo país millones de personas ya usaban cripto todos los días, el talento técnico era reconocido en todo el mundo y había una nueva disposición política a escuchar. Adopción de abajo hacia arriba, ambición de arriba hacia abajo. La pregunta encontró eco enseguida: se sumaron James Tunningley, Molly Mackinlay y Ruben Amen desde Protocol Labs, y Janine Leger, cofundadora de Zuzalu y Edge City, el formato que inspiraría la pop-up city argentina.

En abril, el summit virtual The Argentina Opportunity juntó por primera vez todas las voces: founders como Marcelo Cavazzoli (Lemon), funcionarios, inversores, periodistas y referentes de comunidad. Después vino el viaje a Buenos Aires, y ahí el movimiento se volvió físico: desayunos sobre stablecoins, cenas con founders e inversores, reuniones con reguladores y con el gobierno porteño para explorar un sandbox regulatorio, visitas a Lemon y a Ripio, sesiones de cowork, asados y fernet. Cientos de líderes se fueron sumando uno a uno. El movimiento hasta tuvo banda de sonido: la playlist que armó James suena igual de bien hoy.

El movimiento se propuso tres metas fundacionales: llevar entre 5 y 10 millones de personas onchain con buenos productos, multiplicar por diez el ecosistema de startups tech argentino con financiamiento e infraestructura, y darles a las startups una estabilidad de más de 20 años a través de un nuevo marco regulatorio.

Las empresas, protocolos y comunidades que ya apoyaban a Crecimiento en sus primeros meses

Para agosto, Crecimiento ya reunía a más de 550 contributors trabajando en working groups, con el apoyo de empresas locales como Lemon, Belo, Ripio y Mountain Protocol, de protocolos globales como Protocol Labs, ZKsync, Avalanche, Solana y Worldcoin, y hasta del gobierno porteño. Y llegó el momento de juntarse: Aleph, Ciudad de Crecimiento, la primera pop-up city del país. Un mes entero en Buenos Aires con tracks de DeFi, privacidad, infraestructura y gobernanza: más de 3.000 asistentes, 70 startups, 300 hackers en el primer Aleph Hackathon, 70 estudiantes en el bootcamp de zero-knowledge, más de 30 actividades organizadas en su mayoría por la propia comunidad, y el primer Regulation Day, que fue el encuentro público-privado de Web3 más grande hecho en Argentina hasta entonces. Ese mes merece su propia nota, y la va a tener.

La season también plantó dos semillas institucionales que iban a ser centrales en la historia del movimiento. Ahí se plantearon por primera vez el sandbox regulatorio y la Zona Económica Especial Digital, inspirada en modelos como RAK DAO y la e-Residency de Estonia. Ninguna de las dos existía todavía. Las dos quedaron planteadas como horizonte.

La Season 1 terminó con algo que en febrero no existía: un movimiento con nombre, método y comunidad. Lo que vino después fue la pregunta de cómo sostenerlo. Pero esa es la historia de la Season 2.